







El Viaje como Lienzo
El Vínculo Más Allá del Nombre: Una Introducción a Mi Filosofía
Mi nombre es Silvina, pero he aprendido a no darle un peso desmedido a esa etiqueta. A lo largo de mi vida, he notado que la mayoría de las personas olvidan mi nombre o me llaman por otro. Lejos de ser una afrenta, esta experiencia recurrente me reveló una verdad fundamental: la identidad superficial es efímera. Lo que realmente perdura no es cómo nos llaman, sino qué tipo de vínculo tenemos y qué realidad creamos a partir de conocernos.
Mi práctica artística no es, por tanto, una elección, sino la metodología que he desarrollado para investigar y materializar estos vínculos. No busco producir objetos para ser meramente observados, sino crear puentes que conecten mi mundo interior con la experiencia de quien mira. Cada obra es el resultado de una búsqueda de lazos profundos, un intento de materializar un sentir que trasciende las palabras y se instala en la percepción compartida.
Este mundo interior, fuente de toda mi expresión, no surgió de la nada; nació de un reencuentro fundamental que redefinió mi existencia y mi arte.
El Despertar Chamánico: Origen de la Visión Artística
El chamanismo llegó a mi vida no como una técnica, sino como una forma de vida. Fue un reencuentro con una parte esencial de mí que se convirtió en la piedra angular de mi expresión artística, dando un propósito y una dirección a todo lo que vendría después.
Mi primer viaje fue una fractura en la percepción cotidiana. Al sonido del tambor, accedí a una realidad cuya vivacidad y belleza eclipsaban todo lo conocido. Fue un retorno, un reconocimiento de un paisaje interior que siempre había estado allí, esperando.
Mi reencuentro con mi animal de poder fue tan tan vivido y maravilloso, que no me quería volver a esta realidad!!! Fue como ooohhh en el sentir, visualmente, todo era maravilloso!!!
Esta realidad no ordinaria no era una fantasía, sino un mundo interior tangible y vibrante que se convirtió en la fuente primordial de mi inspiración. Al tener que volver, le hice una promesa a mi animal de poder: la promesa de “volver”. Esta promesa no fue un mero anhelo, sino el primer axioma de mi práctica: el arte como un acto de retorno consciente, un compromiso disciplinado para mantener un puente permanente entre la realidad ordinaria y el mundo visionario.
Esta profunda revelación espiritual me otorgó una fortaleza y una guía que pronto serían puestas a prueba por el mayor desafío existencial de mi vida.
La Sanación como Praxis Creativa
Un año después de mi iniciación en el chamanismo, fui diagnosticada con cáncer en el bazo. La enfermedad se presentó no como una interrupción de mi camino, sino como su laboratorio. Fue la crisis la que me forzó a convertir la exploración chamánica en una herramienta de supervivencia aplicada, probando y validando sus principios en el escenario más exigente: mi propio cuerpo. Mi vida comenzó a transcurrir en una simbiosis entre dos mundos: por un lado, la medicina convencional me extraía sangre y, por otro, los viajes chamánicos me ayudaban a entender por dónde iba la cosa.
Esta práctica me otorgó una confianza absoluta. Antes de la cirugía, tuve una visión donde los animales de poder de los médicos me operaban, y gracias a ello fui a la intervención con una inmensa fortaleza. Superar ese período, con tres hijos pequeños y una pareja que hacía malabares para estar presente, mientras enfrentaba el juicio de una sociedad que a menudo cree tener derecho a dictar cómo debemos vivir, fue un aprendizaje profundo. La lección más importante fue la necesidad de verme, sentirme y escucharme.
La sanación definitiva no fue solo física. Yo sané, sané aquello que debía sanar en mi interior. Este proceso de introspección se convirtió en mi praxis creativa: un método deliberado para transmutar la crisis interna en una manifestación externa, no para documentar el dolor, sino para ofrecer un mapa de la superación.
De esta profunda travesía por la enfermedad y la autosanación nació la necesidad imperante de llevar esas visiones y sentimientos al plano material, al lienzo.
Del Viaje al Cuadro: La Materialización de lo Invisible
Para mí, pintar nunca ha sido una elección, sino una necesidad existencial. Siempre ha sido y es una forma de manifestar en esta dimensión mucho de lo que voy sintiendo y viendo en mí. Mi lenguaje artístico ha evolucionado a lo largo del tiempo, reflejando las distintas etapas de mi propio viaje interior.
En mis inicios, la urgencia era testimonial. Mis primeras obras eran traducciones literales de mis viajes chamánicos, un intento de plasmar de la manera más fiel posible los símbolos y las sensaciones de ese mundo que se había abierto ante mí.
Sin embargo, la simple traducción no era suficiente; mi práctica me exigía una integración más profunda. Esto me condujo al mandala. La fase de los mandalas fue más que un refinamiento técnico; fue la disciplina que necesitaba para ordenar el caos de la crisis. Me enseñó a contener la inmensidad de la visión chamánica dentro de una estructura armónica, un eco directo del proceso de contener y sanar el cuerpo.
Mi obra actual es la síntesis de ambas fases: la visión cruda del viaje chamánico, ahora templada y estructurada por la disciplina meditativa del mandala. Ya no se trata de representar una visión externa, sino de un acto íntegro de mirarme, de sentirme, de seguir sanando. El resultado ya no es una mera representación, sino una tecnología espiritual visible, un artefacto del propio proceso de sanación.
Este acto de manifestación, sin embargo, no termina en mí. Su propósito final se cumple únicamente en la experiencia de quien observa.
Conclusión: Una Invitación a Sentir
Considero que mi rol como artista es ser un canal, expresar esas dimensiones internas y traerlas a esta realidad compartida. Pero la obra solo se completa en la percepción del espectador. Mi trabajo termina en el lienzo; en vos está que lo sientas. Cada pieza es una puerta abierta, y la experiencia de cruzarla es enteramente tuya.
Cada cuadro, cada trazo, es una invitación. No es un autorretrato, sino un espejo y un portal.
De alguna manera te estoy invitando a sentir esos viajes, esa sanación que también es la tuya.
Mi arte te ofrece la oportunidad de emprender tu propio viaje interior, de conectar con tus propias profundidades y de encontrar en mis colores y formas un eco de tu propia búsqueda de sanación y autoconocimiento.
Gracias por leerme.
Silvina
